Las Móndidas y el Ramo. Fiestas 2014

Ana Mari Calvo Benito

Milagros Jiménez Lasanta

Marisa Calvo Bermejo

Se oyen trinos a lo lejos

que cantan los ruiseñores,

pregonando nuestras fiestas

con cariño y mil amores.

 

Sarnago en pleno escuchar,

las móndidas de este año,

con la ilusión de una vida joven

como el sol dorado

que nace sobre la cumbre.

 

Traemos a flor de labios,

un mensaje, un saludo

una plegaria y un canto.

 

Yo os voy a contar la historia

de una pastora del campo.

 

Era una mañana clara,

una mañana de Mayo,

la niña dijo a su madre

cuando fue a abrir el rebaño:

 

Madre, si tu me dejaras

sería móndida otro año.

¿Me vas a dejar?

Si encanto.

 

Y te vestirás de fiesta,

y llevarás en tus manos

la gracia de la mañana

y la ilusión de los pájaros.

Y sobre el canastillo verde

sobre tu pelo castaño,

habrá fiesta mucha fiesta,

habrá encanto mucho encanto.

 

Así pasaron los días,

siempre soñando y soñando,

con la ilusión en la vida

y la plegaria en los labios.

 

 

 

Hasta que se acerco el día,

todo estaba preparado.

Todos vestidos de fiesta,

las campanas repicando.

 

 

Pero la niña no despierta,

están sus ojos cerrados,

se ha dormido para siempre

esta mañana de Mayo.

 

Con las manos en el pecho

y la sonrisa en los labios,

al llevarla al cementerio

en un canastillo blanco,

hubo flores muchas flores,

hubo llanto mucho llanto.

 

Y los ángeles cantaron:

“Esta es la historia sencilla

de una pastora del campo”.

 

Por fin voy a terminar

con un mensaje sagrado.

 

Mi mensaje es una meta

ante los ojos cansados,

alta como la Alcarama

y coronada de blanco.

 

Hay que romper pequeñeces

que nos estorban el paso,

hay que iluminar la vida,

hay que amarnos como hermanos,

que en lo alto del camino

nos alumbra con sus rayos,

la luz limpia como el oro

de nuestros antepasados.

 

 

 

Amigos:   

Rompiendo un poco con la tradición,

no voy a hablar

ni de doncellas,

ni de moros

ni de cristianos.

Desde esta ventana

quiero hablaros de cosas sencillas

y, con voz cálida,

acercarme a vuestras vidas.

 

Algunos de vosotros,

mejor que yo,

sabe que mis padres,

como otros muchos,

tuvieron que dejar esta tierra

dejando atrás lo poco que tenían

y lo mucho que querían,

el yugo, el arado,

los caminos polvorientos,

las casa de piedra.

Entre los pocos bultos que se llevaron,

el más preciado,

el recuerdo de su pueblo,

de Sarnago:

el repicar de las campanas,

el balar de los corderos en la majada

durante los fríos inviernos,

los calurosos veranos de zoqueta,

hoz, parva y trillo...

 

Como veis

todo son recuerdos,

pero, a pesar de todo,

Sarnago esta vivo

y podéis ver, año tras año,

las cosas que se han hecho,

y muchas otras

que quedan por hacer.

Todo lo que se ha hecho

es el fruto de treinta años

y de mucho trabajo y tesón

de la Asociación Amigos de Sarnago.

 

Por eso os animo a todos,

y especialmente a los jóvenes,

para que conservéis

lo que a vuestros padres

y abuelos tanto trabajo

y sudores les ha costado.

 

Y ahora permitidme recordar

a nuestros seres queridos

que entre nosotros ya no están;

allí donde estén un beso

y un abrazo muy fuerte

les quiero mandar.

 

Y a todos os digo adiós

y en el aire dejo mis palabras.

A Dios le pido salud

para todos vosotros

y así podernos ver

el año que viene en Sarnago.

 

 

 

Esta es la historia de una niña que nació

a los pies del Alcarama.

 

Una infancia feliz

apurando las horas de libertad,

de juego, el calor de la escuela;

que aquí todos los niños,

pero también las niñas,

sabían leer

y conocían las cuatro reglas.

 

Una infancia feliz sí,

¡pero que corta!

Pronto la niña se convirtió

en experta pastora.

¡Cómo no!

El curso intensivo

duraba desde que amanecía

hasta el anochecer

todos los días del año.

 

La nieve

era una agradable sorpresa

que le  permitía pasar el día

al calor del hogar

y que le dejaba, por unas horas,

volver a los juegos de su niñez

aunque ya tuviese doce años.

 

Pero esta niña también

era una eficiente lavandera.

De rodillas en el pozo.

No era mala cosa lavar en el río,

a pesar de lo incómodo;

era divertido

oír a las mujeres mayores

hablar de sus cosas,

que a veces se olvidaban

de que ella estaba allí,

¡cuánto aprendió en aquel lugar

y no a lavar precisamente!

Lo malo era cuando helaba,

romper el hielo

y dejar de sentir las manos.

En verano, el río se secaba,

así que no quedaba otra

que bajar hasta Horcajo

con los baldes atiborrados de ropa,

había que aprovechar el viaje.

 

En primavera, recoger la hierba

que los hombres

habían cortado antes,

escardar las piezas de cereal,

quitar las malas hierbas

a mano, hoja a hoja,

tallo a tallo, ababolla  a ababolla

durante tres o cuatro horas seguidas,

a veces había que volver por la tarde.

 

Así, cuando  llegaba el verano,

la joven era ya

una experimentada agricultora.

Todos los días al amanecer y,

después de aviar

a los animales de la casa;

se me olvidó deciros

que también era ganadera;

como os decía, en verano al campo

a segar con hoz,  aventar,

trillar, acarrear la mies...

 

Pero esperad, que esta niña también

llegó a ser una magnífica hortelana.

Plantar las coletas en las huertas

de los Rincones y de Horcajo,

excavarlas, regarlas, mimarlas;

dormir al raso en el prado,

con mantas, cerca de la charca,

no se le fuera a pasar

el turno de regar

al día siguiente; cuidar de que el agua

no se perdiera por las toperas.

Acompañar al padre

a por estrepas,

volver con la caballería cargada a casa

mientras el padre se quedaba

haciendo otro montón.

Aprovechar el viaje en solitario,

junto al fiel y paciente animal,

para recitar el discurso,

que ese año también

le tocaba ser  Moza Móndida.

 

Le gustaban especialmente

los días de otoño

que tenía que llevar

la comida a la Dehesa,

mientras los hombres

cortaban y repartían el roble

que habría de calentar

los hogares durante el invierno.

Comer con los suyos

disfrutando de los últimos días

cálidos del año.

Ir a por agua a la fuente

era un trabajo que ella

y las chicas de su edad

realizaban casi en exclusividad;

por lo que la fuente

se convertía en punto de encuentro

donde compartir confidencias,

organizar meriendas,

bailes, urdir encuentros,

que para todo había tiempo.

 

Y un buen día

llegó el primer hijo;

pero ésta,

ésta ya es otra historia...

Gracias a todos por escucharme,

pero sobre todo,

gracias a todas  las mujeres

que os habéis podido

sentir reflejadas en esta historia,

a las que me habéis escuchado

en esta plaza

y a las que lo habéis hecho

desde el interior

de nuestros corazones.

 

Gracias  por todo y hasta siempre.

 

Video de la fiesta

Fotos de varios amigos de Sarnago
24/08/2014

DSCF1847

IMG_0120

IMG_0123

IMG_0128

IMG_0134

IMG_0146

IMG_0155

IMG_0158

IMG_0160

IMG_0174

IMG_0179

IMG_0182

IMG_0195

IMG_0196

IMG_0198

IMG_0202

IMG_0208

IMG_0211

IMG_0212

IMG_0214

IMG_0220

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (343)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (345)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (348)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (350)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (352)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (353)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (354)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (355)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (360)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (361)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (362)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (368)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (376)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (378)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (388)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (389)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (390)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (393)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (397)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (402)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (404)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (405)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (406)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (409)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (412)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (415)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (416)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (417)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (418)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (422)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (428)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (429)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (431)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (437)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (441)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (443)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (445)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (476)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (482)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (483)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (484)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (485)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (486)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (487)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (488)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (496)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (497)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (498)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (499)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (502)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (504)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (505)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (507)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (511)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (521)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (523)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (533)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (535)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (536)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (537)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (539)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (540)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (543)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (550)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (557)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (559)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (562)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (563)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (567)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (569)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (571)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (578)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (589)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (591)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (592)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (596)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (606)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (608)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (609)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (610)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (613)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (617)

Sarnago - 23 y 24 Agosto 2014 (624)